NARRA NOAH —Devon, las cosas no son como tú piensas —manifiesto—. Yo no te estoy utilizando. Solamente quiero que Kai firme este documento e irme de aquí cuanto antes. Emite una risita, entre irónica y perversa, que me pone los pelos de punta. Es que parece otro y su actitud me da mala espina. —Devon, ¿dónde quedó nuestra conversación de aquella noche? —cuestiono, tratando de sonar y parecer calmada—. Dijiste que eras mi amigo y que podía confiar en ti. ¿Por qué me estás haciendo esto? Otra risa. Se acerca más y me acorrala contra el enorme vidrio. Trato de apartarlo, pero su mano se cierne en mi cuello y me estampa con fuerza contra la pared. Le lanzo manotazos y golpeo su brazo, tratando de soltarme, pero es imposible. Me sujeta con demasiada zaña. —Devon..., ¿qué mierda te oc

