POV Vlad Salgo de la camioneta aflojándome la maldita corbata que en este momento me estorba. Me siento impotente, me siento con la adrenalina al tope. Lo que hice, sin duda, marcará un antes y un después en la organización. He roto una alianza de más de cincuenta años, en menos de treinta minutos. Lo hice sin importarme un carajo, la lealtad, el servicio, lo entregado. Lo haría nuevamente si, con eso, corto de raíz a quien sea que ose de intentar jugármela a mis espaldas. Fui directo, fui tajante. No le di vueltas al asunto y sé que el viejo Sidoroc no se lo esperó. Mi amenaza no era algo que consideró que sucedería esta noche. Lo vi en sus ojos, lo noté en su semblante. Estaba rojo de la furia. Avergonzado, consternado por mis palabras. Por mucho que se haya mantenido con su frente e

