Desde siempre. Ella lo ha sabido desde siempre. Las palabras caen sobre mí con un peso inesperado, pero como una revelación que, por alguna razón, me hace sentir maravillado. Por eso en la celebración jamás le prestó atención cuando llegó, por eso ni siquiera gastó energías en verla cuando se presentó y saludó. Nunca se volteó a mirarla, nunca me preguntó quién era la recién llegada. «No puedo creer que Rebecca siempre supo de la existencia de Ekaterina si se supone que yo la he mantenido vigilada desde siempre y no ella a mí». Y eso sin duda llama mi atención. Me inclino hacia ella y vuelvo a poner mis manos en el apoyabrazos. En un movimiento rápido y brusco, Rebecca queda frente a mí nuevamente. Jadea por la sorpresa y por supuesto que me mira con ganas de matarme, pero se traga t

