De inmediato, la tensión se instala en medio de los dos. Mi cuerpo entero se tensa ante sus palabras, pero procuro mantenerme imperturbable frente a ella. Rebecca sigue en la misma posición, no se ha movido ni ha apartado sus ojos de los míos. Las palabras de su hermano retumban en mi cabeza y por alguna razón, creo ver realmente a la verdadera Rebeca. Su mirada está fría, de ella emana un aura bastante oscura en comparación de la que hasta hace un par de otras atrás demostraba. —¿Debo tomar tus palabras como una amenaza? —inquiero con cautela, aunque solo por llevar una conversación con ella, porque a leguas se nota que sus palabras son una amenaza—. ¿Tienes algo que decirme? Se mantiene en silencio, como si estuviera estudiándome para darme una respuesta. Yo estoy haciendo lo mismo t

