—Gracias a ti por aceptarme la invitación, muchacho —Pasarán los años y creo que no dejará de llamarme así—. Es un honor para mí recibir nuevamente en mi humilde morada al nieto de mi gran amigo Nikita, que en paz descanse. Recordar la muerte de mi abuelo no es precisamente lo que tenía en mente hoy, pero como hay protocolos que cumplir antes de ir a asuntos importantes, le agradezco sus palabras con un leve asentamiento de cabeza. —Y tienes razón —vuelve a sonreírme—. Es una lástima que la visita de mi Pakhan no sea para celebrar, pero hay una cena especial que ordené preparar para ti antes de conversar los asuntos importantes. Quisiera saltarme la cena, pero, como le dije a Rebecca. Hay códigos simples como estos que debemos cumplir, así que acepto la invitación a pasar al comedor y a

