—¿Tienes algún plan cariño? —preguntó mi hermana, una vez que nos acomodamos en el coche del señor Arnold. Nunca estuve más segura de lo mucho que le agradaba que ahora, después de ofrecerse a llevarme al aeropuerto para que pudiera alcanzar a Emmett. Miré a Helena mordiéndome el labio, porque la verdad era que no tenía un plan. Simplemente quería impedir que se fuera, que se alejara de mí. Si decidía hacer una vida aparte, se la respetaría, porque después de cómo lo traté, me lo merecía. Sin embargo, daría todo de mí para que no lo hiciera, necesitaba desesperadamente que volviera amarme, porque estaba segura de que yo nunca dejaría de amarlo a él. Contrario a mis aventuras pasadas, donde sabía que otro hombre siempre llegaría, jamás encontraría alguien como Emmett. Ambos nos ent

