(Annie Parker)
Me desperté por un tremendo susto, estaba soñando algo horrible, lo peor de todo es que no lo recuerdo detalladamente, solo recuerdo que corría bien lejos por un pasadizo oscuro. Bueno, decidí olvidarlo. Ya es domingo, me levanté de mi cama a darme una larga ducha mientras escuchaba música a todo volumen que coloqué en mi radio.
Al cabo de cincuenta minutos, salí del baño bien relajado olvidándome de todo aquello que me turba la mente. Quité la música y me relajo aún más.
Me coloqué un short alto n***o y una blusa azul turquesa algo suelta. Bajé a la sala y no había nadie, Genial, mejor para mí. Me voy a la cocina y me preparo dos gigantescos sándwiches y un gran vaso con batido de fresa, me siento en frente del televisor y me entretengo a ver Bob Esponja mientras desayunaba.
En unos minutos, me dirijo a hacer los quehaceres del hogar, ya que mis padres nunca pueden y mis hermanos, menos. Recibí un mensaje de texto de las chicas diciéndome que se dirigían para acá, yo solo le respondí “Sí vengan”. Luego, proseguí hacia el lavaplatos y dejé todo limpio.
Comencé a limpiar, para que cuando las chicas llegaran estuviera todo limpio.
En unos treinta y cinco minutos terminé de limpiar y justo en ese preciso momento llegaron las chicas.
—¿Cómo estás? —Marie gritando, ella y sus locuras.
—Hola, chicas, estoy bien, pasen —ellas entran como si fueran las duelas de todo.
Entran y veo que Sarah busca algo.
—¿Qué buscas Sarita? — con curiosidad.
—A tu hermano —me dice con picardía.
—No, mi hermano no se encuentra, bueno, a decir verdad, estamos solas—suelto sonriente.
—Es una pena, Sarah venía preparada como si se le fuera a presentar la tercera guerra mundial —replica Jessy y esta la golpea.
—Es mentira, no le creas —Sarah se defiende y yo solo me río.
—Bueno, ella tiene razón, con solo decirnos que el otro día él te dijo “Tenemos cosas pendientes” me imagino que venías a dar por concluidas esas deudas. No sé, digo yo —dice Marie y yo estoy riéndome a carcajadas junto con Jessy, Sarah va a explotar.
—Bueno, y algo a destacar de mi hermano es que es muy responsable, no le gusta deber ni tener deudas ni nada por el estilo. Me imagino que, si se trata de una chica que lo traiga loco, pues, tardará menos, solo prepárate, que desde que él tenga tiempo libre, cumplirá para que no te decepciones — Marie y Jessy se ríen al unísono, Sarah nos va a matar.
—¿Y qué si vine preparada?, la vida es muy corta para desaprovechar los atributos de Alex Parker — gritando. Vaya, se enfureció.
En eso suenan unas llaves en el cerrojo de la puerta y efectivamente era Alex, Sarah se sonroja y nosotras nos reímos.
—Y hablando del rey de roma…—masculla Marie entre dientes.
—Hola, chicas, hola pequeña —nos dice Alex a nosotras —oigan, ¿por qué escuché mi nombre desde allá afuera? —miramos a Sarah y esta se sonroja.
—Bu-bueno decíamos que es muy raro que Alex Parker no estaba aquí un domingo, ¿Ver-verdad, chicas? —dice Sarah y voltea a vernos con una cara de: “Si no me ayudan las asesino”.
—Sí, así es, eso fue hermanito —digo y esta da un respiro de alivio.
—Entiendo... ¡Rayos Sarah! ¿Tienes fiebre o estás enferma que estás tan roja? —dice Alex con cara de preocupación y esta baja la cabeza.
—No, es que Annie estaba limpiando, había mucho polvo y me dio alergia, estoy roja por esa razón — Marie ríe por lo bajo.
—Bueno, pues dile a Annie que te dé antialérgicos para que te mejores. Si me disculpan, me voy a mi habitación, debo prepararme para salir —dice y nos sonríe mientras se dirige a su habitación. Miramos la cara de alivio de Sarah.
No aguantamos y nos comenzamos a reír.
—Dizque antialérgico. —repite Jessy a carcajadas.
—Alex se llama —sigue burlándose Marie, es una chica malvada en todo el sentido de la palabra.
—Ya paren, suficiente maldad por hoy, eso fue muy incómodo, ni siquiera padezco alergias —nos dice Natalia.
—Para él si ahora —aclaro yo riéndome —y no es suficiente maldad por hoy, debo cobrar unas cuantas que me has hecho —sonrío, con cara de malicia y venganza —Ve ayúdale, no sabes sí seguro necesita que lo bañes o algo por el estilo… quizás —le ofrezco y me mira de reojos.
—Ya basta —dice Sarah y esconde su cara en un cojín del mueble.
—Ya es mejor que la dejemos tranquila — Jessy se pone seria, ya que se da cuenta de su enojo.
Luego nos quedamos viendo las caras de aburrimiento extremo que teníamos. Hasta que Marie rompió el hielo.
—Chicas, ¿qué tal si llamamos a nuestros hermanos para salir a algún lado?, estoy aburrida — con cara de desánimo.
—Es cierto, nos haría bien salir un poco con esos locos no hay quien se aburra —aclara Jessy.
—Bueno, pues… ¿Qué esperamos chicas? —digo con cara de entusiasmo.
Ellas se dedican a avisarles a sus hermanos, los cuales no se niegan. Les decimos que vengan a mi casa y nos dijeron que en unos minutos podrían alistarse y venir.
Aún no puedo creer que veré a Jacob, eso será espectacular. Recibo un almohadazo, que me hace salir de mis pensamientos…
—Tierra llamando a Annie —me saca de mi órbita Marie a carcajadas.
—¿Puedes ser un poco más cariñosa? —me enojo, suele ser muy pesada.
—Por el momento es la única manera que tengo de dar amor —No para de reír.
—Lo sabemos, soy testigo de eso —replica Sarah rodando los ojos.
—¿En qué pensabas chiquilla? —dice Jessy sonriente.
—En nada — la seriedad me invade.
Luego de unos minutos las chicas reciben una llamada de que salgamos que ya nos están esperando. Nosotras, entusiasmadas, salimos como bola de humo. Estamos bastantes aburridas y como no tenemos ninguna asignación pendiente de la escuela, nos vale lo demás.
Salimos y vimos la camioneta doble cabina de Sack, el hermano de Sarah. Abrimos una puerta y vimos a ese complot de idiotas: Sack Clark, Alex Parker y Markus Dallas.
—Miren como nos iremos, delante irá mi hermosa hermana junto con Marie, detrás irán Jacob al lado de Annie ustedes saben, por más comodidad y, por último, pero no menos importante mi querida Jessy con el psicópata de Markus—manda Sack como si fuéramos en un avión con un ticket de asiento —Se me olvidaba, Sarah, debes ir en la ventana, ya que eres más gorda que Marie para ir a mi lado y que no pueda ni siquiera mover el volante —todos reímos.
—Sack, no soy gorda, pero, te voy a dar “comodidad” si es lo que andas buscando —replica Sarah de modo que todos nos damos cuenta de que su objetivo es tener a Marie a su lado.
—¿Ya todos listos?, ¿Ninguno se sale de la camioneta ya? —dice Sack y todos le decimos un “si” al unísono.
Sack pone la camioneta en marcha y salimos a donde nos lleve el destino…