Jesús se subió a sus piernas y se abrazó a él, y él se sintió mejor, lleno de nuevas fuerzas. Le contó a María lo que había pasado y ella le escuchó en silencio y nada le respondió. José viendo que no le sorprendía le preguntó a su voz si María, también tenía una voz interior que le decía las cosas y se le contestó, ―No, a ella le habla directamente el ALTÍSIMO, ÉL es quien dirige en todo momento sus pasos y al niño también será así cuando llegue su momento, pero ahora aún no es tiempo. José miró a María y ella le devolvió la mirada con aquellos ojos en los que se reflejaba un gran amor, ternura sin límites y compasión por lo que estaba sufriendo. La voz de José le aconsejó que descansase y él se acostó y al punto se quedó profundamente dormido, hasta el día siguiente sin que nada le d

