Y todos decían, ―¡Ver qué cosas le pasan al príncipe!, primero habla con los pájaros y ahora coge conejos con las manos. El príncipe siguió hablando, ―Pero mirad que también me pasó algo similar con las dos palomas. Estaba yo paseando y las vi, y vi también muchas más, estas las pude coger y las demás no. En todo momento había dicho la verdad y así quedó la cosa, pues cuando miraron al criado, éste sin abrir la boca para que no se le notase la bebida, daba cabezadas con señal de asentimiento. Cogieron a los animales y los quisieron matar y José pidió que no lo hicieran y así metieron al conejo con los de criar y a las palomas mandó que las hicieran una jaula y las pusieran en su habitación, pues quería cuidarlas personalmente. Así estuvo cerca de un mes y en este tiempo el príncipe no

