Además, no era normal que llegase un principal directamente si no que enviase a sus recaudadores, y únicamente aparecían ellos por los pueblos o las tierras cuando estas cambiaban de mano, y de uno pasaban a otro, y se acercaban, no para cobrar, si no para los que tenían que pagar supieran a quién hacerlo, esto en primer lugar y en segundo, para ver por ellos mismos todo lo que se les había dado. Llegó, pues un hombre acompañado de varios otros que estaban a sus órdenes, empezó a llamar a las gentes y les dijo que venía a cobrar lo que se tenía que pagar. Esto extrañó en sobremanera, pues en primer lugar, aunque se había recogido la cosecha aún no estaba vendida, ni los compradores habían aparecido por allí, ni se había podido llevar a donde se reunían para los trueques, y sin embargó que

