CAPÍTULO VEINTIDÓS

2045 Palabras

CAPÍTULO VEINTIDÓS Reece yacía en el suelo en la base del Cañón; le dolían las costillas y miraba hacia arriba mientras los dientes afilados de la bestia bajaban para matarlo. Sabía que en unos momentos, esos dientes se le clavarían en el pecho y le arrancarían el corazón. Se preparó para la agonía que estaba por venir. Hubo un grito terrible y, al principio, Reece estaba seguro de que era suyo. Luego abrió sus ojos y se dio cuenta de que era el grito de la bestia, un grito terrible, que perforaba el aire y se elevaba hasta el cielo. La bestia reclinó su cabeza y rugió y rugió, agitando sus brazos violentamente. Después, de repente, se quedó muy quieta, se desplomó y se quedó tumbado e inmóvil. Estaba muerta. El mundo volvía a estar en silencio. Reece se incorporó, con los ojos bien

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