Existía tanto deseo envolviendo el ambiente que hasta podrían prender fuego al mar. Despedían un flamear que hacía una hoguera colosal, declarando la guerra de dos cuerpos dispuestos a tener la victoria. En el papel de absoluta renuencia, volvió a negar con la cabeza. A diestra y siniestra hacerlo ahí era un completo desatino. -No vamos a tener nada, podemos ser descubiertos, vete, por favor -pidió en un ruego débil. -No suenas tan segura. -Pues te guste o no, esa es mi decisión. Sal, Tiziano -insistió … Estaba tomando el sol, acostada cómoda sobre una tumbona. La luz fulgurante de un astro de luz se deslizaba a través de su cuerpo, el calor la envolvía suavemente en el resplandor con el que buscaba a tientas quedarse un fabuloso bronceado. Nada podía ser mejor. Pero las cosa

