Se acerca a mí. Yo ya estoy en ropa interior, y él en boxers. Pone sus manos en mi cintura. Me besa el hombro con delicadeza, y siento que se me parte algo por dentro. —No quiero dejar de verte, ni de escribirte, ni de saber de ti. No quiero que esto termine. Pero también necesito ser sincero. No soy el tipo de hombre que se puede quedar quieto. —Y yo no soy la mujer que se conforma con mensajes y fotos cada tres días —le respondo, dolida, directa. Él asiente. Lo sabe. Me conoce. —Lo sé. Por eso… tal vez esta sea la última vez que estemos así por un tiempo. Me trago el nudo en la garganta. Me quiero hacer la fuerte. La mujer que no se enamora. La que juega y se va. Pero no. Esta vez duele. Esta vez me toca hondo. +++++++++ El agua cae sobre nosotros como si intentara borrar la reali

