31 Agnes todavía estaba sentada en el salón de dibujo con Richard Harrison. Él estaba hablando sobre algo. Aunque, a decir verdad, ella no sabía de qué; había perdido el interés hacía rato. En lugar de eso, estaba pensando en Alan y adónde podrían ir esa noche. Al mirar hacia las ventanas, se sintió agradecida de no tener que aventurarse al exterior hoy. Ahora estaba lloviendo con fuerza, con el viento rugiendo como un lobo solitario mientras corría por entre los altos edificios junto al muelle. Se estremeció de pensar en el clima. Cerró los ojos y continuó planeando su noche juntos. Si tan solo pudieran cenar en el hotel. Alan podría pasar la noche… —Hábleme de su padre. ¿Fue bueno con usted? Ciertamente pudo hacer más por mí. Agnes abrió súbitamente los ojos y miró alrededo

