33 —Hola. Qué encantador saber de ti. —Dijo Agnes, cuando respondió el teléfono. Estaba aliviada de escuchar una voz amistosa, después de estar atrapada con Richard Harrison toda la mañana. —¿Estás bien? —preguntó Alan. —Hablé con Morris. Me dijo que Harrison se plantó frente a ti esta mañana. —Hizo una breve pausa. —¿Todavía está allí? —Sí, —respondió Agnes. Miró hacia la ventana para hacer creer a Richard que estaba hablando sobre el clima. —Sí, todavía está miserable aquí. Alan se sintió enojado porque no había nada que pudiera hacer para evitar que Harrison molestara a Agnes. Pero a menos que realizara una queja formal ante la policía, sus manos estaban atadas. Tal vez le sugeriría que lo hiciera cuando se encontraran. —Por otro lado, ¿cenarás conmigo de nuevo

