Alex. El llamado a mi puerta me ha sacado de un hermoso y delicioso descanso, de esos que hacía mucho no tenía. —¡A la sala todos!—Es papá.—¡Ahora Louis.—Volvio a golear las puertas de todos al pasar de nuevo.—¡Dos minutos!—Mire mi teléfono y son las 6:00 am en domingo. Debe estar jugando. —¿Qué pasa? ¿Porque tal apuro?—Mis ojos lo ven pero no lo creen. —¿Abuela?—Salió en coro de los 4. —¿Que haces aquí?—Pregunto Loliam y eso no es bueno. —¿Qué si abuela no puede visitar a sus nietos? —Una mujer de 68 años que odia volar y vive al otro lado del mar no es normal.—Bueno se las presento, esta mujer de casi 69 años se mudo Barcelona después de que yo aprendiera a caminar, se fue siguentdo a mi abuelo el que falleció dos años después. Jamás regresó. Y que este aquí y tomará un vuelo no e

