-¡Por favor ayúdeme, mi familia me espera en la casa! -Suplicaba el señor muy preocupado por la situación.
-No se preocupe señor, en cuanto lo hayamos estabilizado una persona tomará sus datos y así podemos avisar a su familia, en lo único que debe preocuparse usted es en recuperarse.
-Doctor por favor administre analgésicos al paciente, una vez que lo haga haremos una intervención al paciente para fijar los huesos que se fracturaron.
El médico aprendiz corrió a una habitación cercana y de ahí sacó una jeringa donde puso el analgésico. Sin perder más tiempo salió de nueva cuenta para mirar al paciente e inyectarle la medicina que calmaría su dolor. Este proceso llevaría unos pocos momentos en surtir efecto así que ambos esperaron ahí.
-Cuando el efecto este listo llevará al paciente para que le hagan una placa y poder observar con totalidad su esqueleto.
-Podemos adelantarnos si me permite a manipular su cuerpo para detectar alguna otra fractura. -Le respondió aún intentando generar buenas ideas y poder impresionarla.
-¿Usted cree que de buena idea manipular a este hombre en el estado que se encuentra? -Lo miró directamente a los ojos para cuestionarle. -Si tocamos algún punto sin conocer la situación de los huesos podríamos provocar un daño mayor a estos. Es una persona ya mayor que tiene desgaste muy severo, además de provocar dolor se corre el riesgo de originar que se rompa aún más una parte. Tenemos la tecnología en estos tiempos no veo el porque no usarla.
-Tiene razón y disculpa mi torpeza, no todos tenemos la gran habilidad médica con la que tú naciste. -Ahora se la jugaba en dar halagos verbales. De una u otra forma tenía que dar a notar el interés que sentía por ella, aunque eso saltaba a la escena solo con ver cómo la miraba.
-Doctor Carbajal estamos trabajando en varios casos de emergencia no es un buen momento para distraerse en otras cosas. -Ella se mantuvo al margen no solo por sentir desprecio hacía su actitud de conquistarla si no porque era una profesional en verdad.
-Lo siento mucho pero yo no creo que no haya un momento en que no se pueda halagar a una mujer tan excepcional como usted. -Continuaba mientras de acercaba rompiendo la distancia personal de ella. -En ocasiones me gustaría ser yo el enfermo para que me pusieras la atención que le pones a ellos, te centras, te importan, lo que daría por tener tu mirada cerca y tus manos revisandome.
-¡Basta!, Si vuelves a decir una tontería más como esa te prometo que te reportaré como acoso y estarás fuera del hospital en ese momento. -Habia terminando su paciencia y no le quedaba de otra más que ser así de dura.
-Pues si me van a correr que sea con provecho. -El médico Carbajal la tomó de la cintura y desprevenida lo que bastó para darle un beso en la boca aunque ella se resistía. -Ahora si con eso me doy por bien servido.