-¿Qué otro síntoma han notado entonces? -Preguntó muy curioso y aún analizando a la paciente.
-Su puño estaba cerrado y aún tenía mucha fuerza, se oponía a soltarlo cuándo se lo abrimos para analizar. -El médico Juan era un especialista con muchos más años de trabajo en el hospital que Oscar, pero al pertenecer a ramos distintos se complementaban sus conocimientos. Juan era el tipo de médicos que jamás se negaban algo por sus pacientes, podía pasar horas y horas estudiando un caso y jamás decía que no cuando alguien le pedía algo. Un hombre de 59 años, ya con muy poco cabello y el que tenía era de color blanco. De mediana estatura y con facciones nobles se había convertido en uno de los médicos más antiguos de ahí. -Al inicio pensamos que era un reflejo normal en el cuerpo que de quedó latente al ver el impacto, ya sabe al sentir que chocamos el cuerpo se contrae y cerramos los puños al elevar las manos en señal de defensa. Este síntoma es muy común, sin embargo cuando son traídos aquí es muy fácil desdoblar sus manos y no presentan resistencia. Esta mujer aún se aferraba a este objeto. -Tomó de su pecho una cadena con una piedra color azúl muy brillante. -Dedúje que era algún tipo de símbolo de alguna creencia y se me hizo inhumano quitársela así que la colgué en su pecho. Al inicio pensé igual que usted que no le quedaba mucho tiempo por eso no le negué ese último deseo.