Abel Furler. Escucho dos golpes a la puerta y doy el permiso para que entren. Estos dos días han sido de los peores en la universidad, no tengo ni siquiera tiempo para mí, agradezco que Olivia tenga una niñera por que llego a casa, tomo un baño, preparo la cena y termino muy cansado sobre la cama. Intento llamar a Pia, pero quedo con el móvil a medio llamar, sé que puedo enviarle un mensaje de texto, pero no sé qué escribirle. Con lo que ocurrió la otra vez no quiero molestarla, no estoy molesto, en absoluto, se lo sincera que fue en el momento que me conto todo, ese tal Noah si me dio mala espina, pero en cuanto la pequeña me conto lo que ocurría, supe que era sincera, ella es sincera. – ¿Abel? –espabilo y enfoco mi vista al frente, Miranda está sentada delante de mí, ni siquiera escuc

