La mente la tengo perdida al igual que la mirada fija en el camino que ya es tan conocido a pesar de que solo vinimos una sola vez. La lluvia fuerte golpea el parabrisas y solo veo las gotas junto a la ventana que se van deslizando con lentitud. Me abrazo aún más por el fuerte frio que me arropa, aunque Abel lleve encendida la calefacción, todo es aún más frio para mí. Cierro mis ojos y dejo salir con pesadez el aire retenido en mis pulmones, una punzada a un costado de mi cabeza y todo en mi mente es un vaivén de preguntas sin respuesta alguna. ¿Quién sería capaz de provocar un incendio? ¿Con que fin? ¿Por qué ser tan crueles? Siento como una lagrima corre por mi mejilla, el pecho me duele y un pequeño dolorcito se me asienta en la boca de mi estómago, siento como el coche descien

