Querido Espíritu Libre:
Cuando te conocí creía en la idea de que el príncipe azul existe. Los sitios de citas no son los mejores para conocer a alguien que podría ser el gran amor de tu vida como yo esperaba.
Soy una chica tan romántica, tan inocente que cayó en tu labia de inmediato quedé flechada y me deje llevar por todas esas palabras maravillosas que resonaban en mi mente. Es que este hombre libre, romántico, paciente y comprensivo me tenía a sus pies a mi una pequeña inocente que le brillaban sus ojos al mirarlo.
Dentro de todo ese hombre galante, galán con chaqueta de cuero, mayor y jovial había un ser humano incluso más inseguro que yo misma. Quizás mi paciente primer hombre en mi vida nos faltó paciencia, no era la indicada para ser la primera por que cuando pasó mi corazón se rompió.
Mi primera vez debía ser romántica lo había soñado todas las noches desde niña. Nunca exploré mi feminidad, nunca vi porno hasta después de dejar de ser virgen.
Ese día en ese lugar una parte de mi se murió cuando entraste dentro de mí dejándome vacía, quitándome mi inocencia con dolor en mi caderas, con muchas dudas en mi cabeza de camino a casa y por sobre todo nació la otra persona que no debiste conocer tu o quizás lo merecías por ser mayor que yo y no tomar la riendas de la situación pero ya no te cumplo me alegra en parte después de los años que yo no solo tenía su primera vez si no tu también.
Así que espíritu libre gracias porque aprendí mucho tu no eres alma gemela o llama gemela tu eres kármico el que dejó una enseñanza. Gracias por dejarme rechazar tu propuesta, no puedo estar contigo porque desde que fue nuestra primera vez mis sentimientos hacia ti cambiaron y nunca fueron a ser los mismos.
Tuya aunque no me sienta así ahora...
Fiorella G.