♥ Narra Emily:
Entre una cosa y otra, además del tour internacional de The Secret, llevaba 2 meses sin ver a Ethan, así que ambos nos moríamos de ganas por pasar de nuevo tiempo juntos. Hacía un año que nos habíamos casado y aunque a veces se hacía duro no vernos todo lo que queríamos, los reencuentros valían la pena. Vivíamos cada quién hundido en sus responsabilidades, así que las horas que duró el viaje de mi esposo estuvimos hablando por w******p de qué íbamos a hacer todo el fin de semana, aunque ambos sabíamos que lo más probable era que apenas saliésemos de la habitación de hotel que él había reservado.
Cuando bajé del coche lo vi esperándome en la puerta de entrada del aeropuerto, Ethan se veía hermoso, tenía un cuerpo cuidado de ir al gimnasio como siempre, aunque sin llegar a ser de esos chicos que no pueden pegar los brazos al cuerpo. Llevaba unos vaqueros rotos y una camiseta negra que le daban un look juvenil, para nada aparentaba los treinta y cuatro años que tenía. Esta vez llevaba su pelo n***o muy corto, pero cada vez que me miraba con esos ojos marrones sentía que el suelo se abría bajo mis pies.
Se acercó hasta mí y levantándome en el aire me dio un beso de bienvenida.
— Hola amor mío — me susurró cuando me dejaba en el suelo.
Ethan cargaba con su maleta mientras salíamos del aeropuerto abrazados, hacía su coche.
Siempre me ha parecido muy sexy ver a un hombre conduciendo, así que mientras nos poníamos al día yo no podía dejar de morderme mi labio inferior.
— Deja de hacer eso mi amor, que sabes cómo me pone — me dijo Ethan mirándome.
— Uhmmm sabes que cuando estoy contigo no puedo evitarlo — le conteste a la vez que ponía mi mano sobre su pierna. Lo suficiente cerca de su paquete.
— ¿Tantas ganas tenías de verme? – dijo guiñándome un ojo.
En vez de responderle subí la mano hasta su paquete y comencé a acariciarle por encima del pantalón, poco a poco iba notando como su v***a se ponía dura bajo mi mano. Metí la mano por dentro de su pantalón vaquero y seguí por encima del calzoncillo.
— Amor, para ya que tenemos que entrar a nuestra casa — me dijo mientras aparcaba el coche.
Salimos de su coche y me cogió por la cintura, poniéndome delante de él para tapar su erección. Durante el trayecto a la habitación notaba su v***a dura pegada a mi culo así que poco a poco mi tanga iba mojándose.
Al entrar en la habitación Ethan fue directo a tumbarse en la cama luego de tirar sus maletas y su bolso en una silla. Lo miré tumbado encima de la cama y tras descalzarme me senté encima de él.
— ¿Qué quieres hacer? Hay un nuevo lugar en el centro de la ciudad, lo vi en i********: — me acerqué hasta su boca y lo callé con un beso — si quieres, podemos ir.
Ante su insistencia volví a besarlo. Esta vez fue más largo, jugando con nuestras lenguas.
— No has vuelto luego de ese tour hasta aquí para ir a tomarte una cerveza en un nuevo lugar de la ciudad — le susurre mientras me frotaba contra él, notando su v***a dura contra mi v****a.
Cuando vi que iba a responderme, me quité la camiseta dejando al aire mi sujetador y dejando a Ethan callado. Se incorporó en la cama y comenzó a besarme con fuerza, primero la boca, luego el cuello y el escote. Se acercó a mi oreja y después de darme un mordisco me preguntó:
— ¿Ah no? ¿Y a que he vuelto entonces mi amor? — mientras me decía eso notaba sus manos desabrochando mi sujetador, cogió un pezón entre sus dientes y lo mordió. Sabía que eso me volvía loca — ¿He vuelto a esto?
Cuando le fui a contestar que si lo único que me salió fue un gemido, así que mientras el chupaba mis tetas y mordía y estiraba mis pezones yo no podía parar de frotarme, aun vestidos, contra su v***a. Tras unos minutos así, Ethan me dijo que me levantase, se sentó en la orilla de la cama con las piernas abiertas y, poniéndome a mí en medio, me quito los pantalones.
Comenzó a darme besos en el abdomen, mientras notaba como sus manos apartaban mi tanga a un lado y comenzaban a acariciarme los labios de mi v****a.
— Ufff mi cielo, como me pone tu coño depilado.
Poco a poco comenzó a meterme dos dedos, cuando los tenía metidos hasta el fondo los sacaba y volvía a meterlos de golpe. Cuando mis suspiros pasaron a ser gemidos, Ethan me quitó el tanga de un tirón y, acercando su boca, comenzó a comerme el coño.
Su lengua no hacía más que acariciar mi clítoris, mientras metiendo un dedo más no paraba de hacerme gritar. Yo con una mano le sujetaba de la cabeza para que no parase y con la otra escupía y pellizcaba mis pezones.
Sus dedos no paraban de entrar y salir de mi coño haciendo un ruido de encharcamiento.
— ¡Ethan me voy a correr! — atiné a decir entre gritos y gemidos.
— Córrete con mis dedos dentro, zorra — mientras decía eso sacó sus 3 dedos y metió 4.
Aquello hizo que mis piernas temblasen y todo mi cuerpo se tensase, mientras me corría Ethan siguió follándome con sus dedos y yo no podía parar de gritar su nombre.
— Ahora es mi turno, mi zorrita.
Hizo que me arrodillase y tras bajarse el pantalón y el calzoncillo me metió toda su v***a en la boca. Era incapaz de comérmela entera así que tuve un par de arcadas, pero poco a poco fui acostumbrándome.
Agarré el tronco de su pene y mientras lo pajeaba le iba chupando el c*****o como un helado, me fui metiendo más y más v***a en la boca y cuando la tenía entera dentro comencé a sacarla y volvérmela a meter mirándole a los ojos. Mientras mis manos acariciaban sus huevos.
— Menuda boca tienes, zorrita, no sabes cuanto te extrañé.
Cuando mi ritmo le pareció lento, me cogió el pelo en una coleta con su mano y comenzó a follarme la boquita deprisa, yo apenas era capaz de tragar saliva así que se escurría por la comisura de los labios. Sus gruñidos de placer me estaban poniendo muy cerda otra vez, así que aprovechando que tenía las manos libres volví a la carga con mi clítoris.
Sus gruñidos decían que estaba a punto de correrse, así que me puso de pie tirando de mi coleta y me tiró encima de la cama. Se quitó la camiseta y, abriéndome de piernas, me frotó su pene contra mi coño. Yo intenté moverme para meterme su v***a, pero poniendo su mano en mi cuello Ethan me inmovilizó.
Se acercó a mi boca a besarme y aprovechando el momento me metió su polla hasta el fondo. Sin sacarla ni un centímetro seguía empujando dentro de mí, notando como sus huevos chocaban contra mi coño.
Cansada de esa posición me di media vuelta y me puse a 4 patas. Ethan volvió a clavarme su v***a y, mientras la metía y sacaba, notaba cómo escupía lubricándome el culo.
— Te voy a meter un par de dedos y te vas a correr con los dos agujeros llenos.
Sin darme tiempo a responderle, clavó dos de sus dedos en mi ano, haciéndome gritar y apretar el culito con sus dedos dentro y mi coño con su polla dentro.
Cuando me acostumbré a sus dedos en mi culo me moví con más fuerza y rapidez, notando como nuestros cuerpos se tensaban.
Escuché un gruñido de Ethan acompañado de un arañazo en mi espalda y note como su v***a escupía toda la leche en mi coñito.
Bajé una de mis manos a mi clítoris y tras acariciarme unos segundos me corrí, notando sus últimos lefazos.
Se tumbó en la cama sudando y sentada encima de él mordiéndome el labio, le dije:
— A esto has vuelto Ethan Morgan, a complacer a tu mujer y lo quiero durante muchísimo más tiempo.