Capítulo 3; parte 1: Una decisión importante
—Ahora tu pancito es mío —le saque la lengua mientras le empujaba con mi cuerpo en forma de broma—
—Bueno, me voy a clase —escucho tocar la campana cuando Camilo ya se había levantado—
—Acaso eres brujo —lo miré y me reí, me llegaba a dolor el estómago porque no podía parar de reírme—
—Puede ser —sonrió para irse a su clase— nos vemos al rato
Se despidió de mí, como si fuéramos la última vez que nos viéramos, como si me estuviera dejando, no me gusto, así que fui corriendo hacia él y lo abrace por la espalda, no quería que se despidiera así de mí.
—¿Alex? —pregunto desorientado— ¿te sucede algo? —volvió a preguntar esta vez tomando mis manos—
—no te despidas de mí así —le dije para soltarme y abrazarlo escondiendo mi cara en su pecho—
Otra vez mi mente atacó contemplando todas las facciones, personalidad y físico de mi mejor amigo, nunca antes me había dado cuenta de que su pecho era tan acogedor, que entre sus brazos me sentía tan bien, que me sentía protegido cuando lo abrazaba, tanto que quería quedarme hasta aburrirme.
Pero también me di cuenta de que su corazón está muy acelerado, como si…”Camilo estuviera enamorado de mí”.
Levante mi vista y lo que vi me hizo sonrojarme, tanto y a tal punto que volví a esconderme en su pecho, su rostro sonrojado, su corazón latiendo rápido, esto lo conocía, lo conocía porque me pasa y pasaba cuando estaba con Lion.
“Entonces… ¿Si estás enamorado de mí?”
Mi corazón latió igual de rápido por la vergüenza que estaba sintiendo en estos momentos, el solo imaginarme algo que tuviera que ver Camilo y yo, sentía aquellas emociones que sentía por Lion, pero ahora en mi mente comenzaban a salir escenas con mi mejor amigo.
Pov. Narrador
Los dos chicos estaban sonrojados, Camilo nunca pensó que Alex lo abrazaría así, sentían sus corazones latir tan rápido, que el calor terminó por llegar a sus rostros, una pequeña y fugaz mirada que las dos mentes se volvieron inestables.
“¿Será que te diste cuenta de lo que siento por ti?.” —Pensó el teñido viendo la cabeza del castaño—
—”Sin querer… hiciste que mi corazón volviera a latir.” —pensó el castaño escondido en el pecho del teñido—
—“Me haces querer tenerte a mi lado más tiempo.” —Los dos compartieron aquellos pensamientos—
La calidez que sentían con el otro era indescriptible, sus miradas se volvieron a encontrar, como si el mundo desapareciera a su alrededor y solo eran ellos dos, sus miradas fueron a los labios del contrario, todo sucedía de manera lenta, todo sucedía por sí solas, las manos de Alex en la nuca de Camilo mientras tanto las manos del teñido estaban en la cadera del castaño.
Estaban en un mundo donde ninguno sufría, donde se sentían el uno para el otro, por primera vez Jason sintió cosquillas en su estómago, las famosas mariposas, sus latidos volvieron hacerse irregulares.
Poco a poco sus labios fueron juntando, poco a poco los roces se hacían más cercanos, hasta que por fin se dieron aquel beso que comenzaron a desear cuando sus miradas se encontraron.
Sus latidos se volvieron uno, bailaban al compás, sus labios fueron invadidos por el otro, cuando sus narices se rozaban sentía aquel cosquilleo que los hacen sentirse más amados que nunca.
Se separaron por aquella falta de aire en sus pulmones, otra vez sus ojos se encontraron, comenzaron a verse de forma distinta sin saberlo, comenzaron a sentirse mejor con el otro.
Al final eran aquellas almas gemelas que deseaban encontrarse, amando a alguien más en el proceso, caminando cada tropezón con personas que no eran la indicada como lo sentían ahora estando juntos, sus labios volvieron a unirse en otro cálido beso, una parte predominando a la otra, haciéndola presa de sus deseos, la pasión del beso pasó de ser tierno a más apasionado.
De un momento a otro todo solo eran ellos dos, de un momento a otro ninguno tenía alguna preocupación.
—Yo —iba a hablar Camilo, pero solo se quedó con las palabras a la boca después de escuchar a Alex—
—Lo siento, no quería yo, solo olvida el beso —Alex salió corriendo en la dirección contraria, dejando a Camilo con un mal sabor en su interior, lo cual volvió a provocar el Hanahaki—
Pov. Alex
“¿Por qué?”, “¿Por qué?”, “¿Por qué?”, “¿Por qué se sintió tan bien?”, “¿Por qué sentí mi corazón acelerarse?”, “¿Por qué me gusto?”
Busqué un banco para poder sentarme, caminé un poco más y al final pude encontrar uno, y me senté, estaba pensando en todas las cosas.
Mis manos fueron directas a mis labios, los acaricie, mi corazón late tan rápido con solo recordarlo, suspire sin saber que hacer, él estaba aquí, yo no quería quedarme aquí, quería irme con mi madre, pero ahora había algo o mejor dicho alguien que me lo impedía.
—Camilo — susurré—
Estaba decidido, realmente lo estaba, pero si él se arrepiente, y si solo fue un impulso, tengo miedo de volver a enamorarme, aunque aún no supero a Lion, pero tenía el mismo sentimiento que cuando estaba con él.
No sabía qué hacer, la mayoría de tiempo no sabía qué hacer, siempre hacía que todo fuera difícil, las cosas con mis dudas.
—Ahhh me voy a volver loco, de tanto pensar en todo —me levanté de aquella banca e iba a ir a arreglar las cosas con mi mejor amigo—
Comencé a caminar hacia la clase que le tocaba a Camilo, necesitaba arreglar el error que tuve al cómo reaccione, no quiero herirlo, no quiero que sufra por mi culpa.
—Camilo! — grité cuando lo vi salir— yo…—me detuve al verlo salir con otra persona y está muy apegada a su brazo—
Me giré, y volví a correr al lado contrario, no quería verlo de verdad, no quería sufrir de nuevo.