***Camila*** Liam cierra los ojos, como si doliera siquiera mirarme. Su frente se apoya en la mía. Su aliento tibio me acaricia los labios, la nariz, el alma. Nos quedamos así, conectados en un silencio que pesa más que cualquier palabra. Él lleva su mano a mi mejilla, acariciándola con una ternura que me rompe y me reconstruye al mismo tiempo. —No sabes cuánto te amo… —susurra, la voz quebrada, rozando mi piel—. No tienes idea del hambre que siento por ti, brujita… Mi garganta se cierra. —Quisiera ser egoísta —continúa, la voz cada vez más ronca, más desesperada—. Quisiera encerrarte en mis brazos, besarte hasta olvidarlo todo… Poseerte hasta que no quedara nada más en el puto mundo. Mis manos tiemblan, aferrándose a su camiseta arrugada. —Pero… —respira hondo, temblando—…si te

