Capítulo 4

1554 Palabras
Nat —¿Hola? —estaba buscando libros en la parte trasera, pregunte si había alguien, tenía miedo de pisar al desconocido. Pero en su lugar no obtuve respuesta, hice una mueca. Creo que una parte de mí: esperaba encontrarlo. ¿Que me pasaba? —¿Por qué esa cara rara? —Vale me miraba divertida, desde la mesa. —Esperaba encontrar al chico pisado. —¿Acaso se teletransporta?, ya era mucha coincidencia que se encontrarán dos veces y encima lo pisaras en las dos ocasiones —dijo divertida. —Eso es cierto. —¿Al final te besaste con Leandro? —su pregunta me tomó tan desprevenida que casi escupo mi bebida. —¿Qué?¡No! —¿Por qué te veo sonrojarte?, sería un tierno romance desde pequeños se conocieron y se enamoraron desde grandes. ¿No es genial? —¡No! —Aburrida. —Es mi compañero de piso, sería raro tener algo con el.¿No te parece?, es como que viviríamos juntos al instante, mucho compromiso... —Pero...no me vas a negar: el tipo es un buenorro —contestó divertida. —Si, Leandro es lindo... pero es mi mejor amigo. Al pasar la tarde, y cursar ya estaba algo aburrida. Camine de un lado al otro bostezando, tenía que terminar unos deberes. ¡Que flojera!, odiaba esos profesores que dejaban deberes. Demasiado teníamos con estudiar miles de hojas. Cuando terminé aquella tarea, en el patio sola: comencé a observar la gente que caminaba. Algunos llevaban muchas cosas,la mochila y libros por doquier ; otros solo una hoja y lapicera ,(¿Tendrán algún casillero?). Cuando ví pasar de pronto al desconocido, estaba bastante lejos pero podía reconocerlo desde donde estaba. Al verlo, no sabía si ir a saludarlo o quedarme en mi posición. Decidí pararme,"pasar accidentalmente a su lado". Me pare y sacudí el intruso pasto de mi trasero, cuando sentí algo pegajoso. Vi con asco, me había sentado y justo había un chicle. Odie mi mala suerte, saque buzo pero al momento de querer rodearlo en mi pensé: lo voy a ensuciar también. Así que sin tanto drama, camine con mi dignidad y el chicle de.la mano. —Hola niña —el chico, me saludo con entusiasmo aunque algo dudoso. —Hola... —titubeo. —¿Pasa algo?¿por qué estás de costado? —Por que, me gusta este perfil de mi —afirmé. —¿Te gusta ir por la vida de costado? —quiso saber —¿qué ocultas?... déjame ver. Se acercó a mi, lo empuje. —¡No! —¿Qué escondes? —Nada. Corrí lejos de él, no pude evitar lanzar una carcajada cuando el paso por dónde estaba. —¿Pisé un chicle? —murmuró asqueado. —Puede ser... —Tienes... tienes un chicle en tu pantalón —afirmó. —Si... —¿Quieres venir a mi departamento?... queda cerca de aquí. Bueno sino quieres... —Bueno... pero ¿tienes un pantalón de.mi talla? —Si... mi hermana siempre deja ropa en la habitación contigua —contestó y comenzó a avanzar. —Nose tu nombre aún —le hice saber, cuando empezamos a caminar. —Soy Emanuel...un gusto. —Yo soy Nat... Nose si te dije. Unos pasos después, ambos en silencio. Ya habíamos llegado, Emanuel se quitó las zapatillas al ingresar. —No quiero pegotear el suelo. —Bueno... —Tengo hambre, me pondré a cocinar algo...¿quieres quedarte a almorzar? —Yo bueno... —Mira mi mano —hice lo que me indicó y añadió: —en esa habitación, puedes cambiarte. —Bueno gracias... —Yo calentaré el guiso. Al entrar una habitación, llena de cosas me recibió. Abrí el Placard y me encontré con bastante ropa, ví un jogguins que parecía de mi talla y me lo coloque. Me ví en un caído espejo a mi lado, me veía más delgada que antes. Eso me hacía sentir bien, siempre tenía constantes cambios de peso. Hacía ejercicio, para.evitar aquello y por mi adolorida columna.Sufria de escoliosis. Un rico olor a comida, me recibió al asomarme por el pasillo. —Huele bien.. —Gracias, Nose cocinar mucho pero creo que mi guiso es sabroso —contestó divertido. —Me dió hambre —me sobe la panza, está protesto de hambre. —Ya me di cuenta, descuida. —¡Que vergüenza! —Tranquila,.aveces me pasa cuando estoy cursando —se encojió de hombros tras decir eso. Después de almorzar, nos dirigimos a la universidad. —¿Te falta mucho por cursar? —Algunos años. —Yo estoy en tercero. —Que suerte. —Muchas horas de sueño, nada de novias —contestó. —¿Solo Manuela? —pregunté curiosa. —Si... —se sonrojó, no pude evitar lanzar una carcajada. —Mañana te devolveré el jogguins. —Quedatelo, mi hermana engordo con el embarazo dudo que lo quiera de nuevo. —¡Oye! puede adelgazar.Pero gracias. Me fui a mi salón, ahora tenía la panza llena y un nuevo jogguins. —Nat...¿me pasas la carne? —estaba leyendo un libro de Química,cuando escuché la voz de Leandro. —¿Carne?...¿qué carne? —pregunté confundida. —Nat, te dije que tenías que sacar la carne del congelador —tras decir aquello, suspiro. —Lo lamento sabes que... —No tienes buena memoria, te deje un cartelito. —No lo ví, lo siento.¿Encargó comida? —quise saber, me acerque a el. —Ya había cortado la cebolla y puesto en la olla...Nat. —Oh, lo siento. —Pero si, sino no comeremos nada o fideos blancos. —Lo lamento,¿Quieres: pizza, carne,empanadas, milanesas? —Lo que quieras, Nat. —¿Estás enojado? —lo interrogué, cerca de el pero sin tocarlo. —No, descuida. —Eres demasiado bueno, gritarme lo merezco. —Nat, si me quieres abrazar... Te perdono —me dijo con una sonrisa. —¿Por qué quieres un abrazo mío? —pregunté nerviosa. —Nose... eres linda —dijo en un susurro, avergonzado. —¿Estás sensible?...¿tienes fiebre? —Olvidalo... —murmuró triste. —¡Dios mío! —¿Que pasa? —quiso saber, Leandro: quién casi se ahoga con una empanada por mi grito. —Nació el hijo de una amiga. —¿Cuál es su historia? —Es larga pues: "Julia, había tenido matrimonio estable durante años, jamás había puesto sus ojos en otro hombre que no fuera el. Pero al empezar el curso de tapicería, las cosas cambian: Me podría avisar que va a ser perdido viéndolo un par de veces. Le ponía nerviosa su cercanía, cada vez que quedaban a solas: ella sentía su corazon latir con fuerza desmedida... "Durante las clases, empiezan a hablar en un loco con el otro, dandose cuenta que tenían más cosas en común que de lo que creían. Al principio, Ulises la ignoraba y en parte le caía bastante mal. Un día, Julia comienza a llorar en forma desenfrenada, había recordado a su papá el cual era tapicero.Ulises, la consoló en su dolor, y eso los hizo unirse un poco más. "Había un problema en su cercanía: no solo ella, él también estaba casado. Pero no los frenó, para sentirse atraído el uno con el otro. Hasta que en un momento no puede frenar más las emociones, la besa cuando estan a solas en el taller. Empiezan a verse escondidas unos minutos antes de ingresar, en el taller y en un aula vacía. Hacen el amor sin miramiento, perdidos por la pasión el uno con el otro. "Ulises pide frenar aquello, se sentía muy culpable cada vez que me miraba a su esposa a la cara. Ella lo acepta, aunque se le había partido el corazón en dos. No pueden evitar mirarse de soslayo, Pero el único momento en el que se hablaban: era para saludarse.Julia, no soportando la situación: decide faltar unos días; el empieza extrañarla, sí voy a ir a lo cuándo vuelve la besa. "Un día, Julia estaba como dando en taller ya que se había quedado sola limpiando; no se percató que el había entrado. No puede evitar abrazarla y besarla, ya que le había echado de menos. Aunque ella, no estaba de acuerdo con la idea; el primero le dijo de no estar más juntos y denuevo regresa a su lado. Aquello la confunde, y decide alejarse. "Ulises, la deja definitivamente porque se entera que iba a ser papá. Después de dos semanas de no verse, Ulises regresa a buscar a Julia quien lo extrañaba, pero había recordado su trágica historia de amor en la adolescencia.Deciden alejarse para siempre, Ulises renuncia al taller y ella sigue con su vida. "Un año después, Julia estaba buscando un regalo para su amigo. Entra a un local, lleno de muebles y decoración, quien atendía era Ulises. Se encuentran, ambos no pueden evitar mirarse a los ojos y perderse el uno con el otro. Van a tomar un café, y ella vuelve a leerle una historia que leían juntos. Al final hay boda, Julia decide quedarse con su primero amor, Ulises. Mientras estaban haciendo las dedicatorias, Julia confiesa estar embarazada. Todo estalla en aplausos." —¡Me alegro que terminarán bien, aunque no estoy muy de acuerdo con la infidelidad! —Yo tampoco, ni con el maltrato...
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