Llego al trabajo con un montón de ideas en la cabeza, un i********: sería más que todo fotos, mucho trabajo en ellas, un f*******:, podría relacionarme fácilmente y dar con mi persona, un blog suena lo más conveniente para ser anónima, y allí podría recibir mensajes de ayuda y postear de vez en cuando anécdotas de superación y cosas así. —Hola, Katy—escucho el saludo de Melly a mi lado. —Ah, hola— la saludo devuelta. —Estás muy pensativa hoy ¿Sucede algo? —Ah no, nada. Estoy pensando en hacerme un blog anónimo, para ayudar a las personas— le cuento con algo de pena pero segura de ello. —¿Por qué anónimo?— no esperaba esa pregunta. —Porque sería más fácil ser yo, no quiero que la gente piense que solo soy una niña en busca de seguidores, u otra coach motivacional nueva, que al final

