_ Ella no puede negarse, son sus deberes de esposa. _ Intenta decírselo sin que te eche de la habitación, soy el rey y eso de poco le importó. _ En verdad me cuesta creer que estemos hablando de la misma persona. _ Pues creetelo, puede ser una fiera cuando quiere, da miedo. Sirius no podía creer las palabras que estaban saliendo de la boca del rey, él quien se había enfrentado al mismo rey Venobich, quien era considerado un demonio sin ningún temor, pero que decía que la princesa una joven delgada y constitución pequeña diera miedo. _ Quizás si su majestad se disculpa, ella lo perdone. _ Crees que no lo intente, si ni siquiera me dejó hablar. _ En verdad sigo sin poder creer que estemos hablando de la misma persona. _ Puedes dejar de repetir las mismas palabras una y otra vez. Ale

