CAPÍTULO X. SE LE PONE LA VOZ INTERIOR Cuando tenía trece años, un día sucedió que estando en oración al igual que las demás, sintió algo especial, pero no sabía qué era, así que en el tiempo de juego pidió permiso para ir otra vez a orar, y se lo dieron, y ella sola en la sala hizo oración, pero como la habían enseñado en el Templo, pues no quería en ningún momento caer en falta, y ella era en todo momento modelo de ello, para todos los que estaban con ella, tanto maestros como sirvientas. Estando en oración sintió algo especial, que la preguntaba si quería ser servidora del ALTÍSIMO y no del Templo, ella rápidamente respondió que sí y sintió una gran quietud interior; al cabo de un momento se la volvió a repetir la pregunta, pero esta vez mucho más claramente en el pensamiento, y ella

