Cada dos horas podíamos ver a Emanuel por cortos lapsos de tiempo, lo habían pasado a una habitación en el mismo piso con todas las comodidades, papá lució angustiado durante el traslado porque Emanuel estaba pálido, Diego ayudo a las enfermeras a pasarlo a su nueva cama y luego arregló sus cobijas, si bien era cierto que mejoraba, no estaba nada bien. Nilvia y Antonio se marcharon al anochecer junto con el resto del grupo y al siguiente solo quedo arreglarlo todo para nuestro regreso a casa, el cual me parecía apresurado y cuando el señor Aníbal fue a revisarlo, estando solo los tres le pregunté: -¿Señor Aníbal, cree que Emanuel esté en condiciones de regresar a casa? Luce muy pálido aún. Emanuel lo miraba con atención. -Por lo menos dime Doctor Marí
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