Sylvia Un fuerte golpe me despertó, seguido de gritos, en mi estado de confusión no sabía qué pasaba. — ¡¿Qué significa esto?! — grito una voz masculina, no vi quien era, pues yo me cubrí con los brazos, porque ya era costumbre estar tendida en el piso, quizá me habían tirado para despertarme. — La mercancía por la que pago, ¡por supuesto! — respondió el mismo hombre que yo pensé era quien daba las órdenes. — ¡¿Son idiotas?!, ¿por qué está en esa condición?, no debían lastimarla. — Gracias a que ganaste la subasta la tienes en una pieza, la ¡maldita! Mato a uno de los nuestros, estuvimos tentados a olvidarnos del trato. — Josh, encárgate de pagarle a los señores, — otra vez el aroma conocido, quite mis brazos y pele los ojos para identificar a quién pertenecía, esperaba estar e

