Sylvia Tocar la manija de la puerta de nuestra casa, agrando más el hueco que se había formado en mi pecho, el lugar estaba plagado de memorias de lo que había sido, y fantasía de lo que nos deparaba el futuro. En la recámara fue lo mismo, las imágenes de Callan se arremolinaron en mi mente, me apresuré a ir al baño. Con verdadero fastidio y hartazgo me deshice de mi ropa, para poder tomar un baño. Deje que el agua corriera mojando mi cuerpo, me costó trabajo despertar de mi ensoñación, me obligue a volver a la realidad, pero y qué se hace en estos casos. Si, me sentía herida, había algo en mí que no podía aún acoplarse a la idea de que Callan, ese joven dulce de buenos principios y valores, me hubiera traicionado. Ahora incluso si alguien me lo dijera no lo creería, para mí eso e

