capitulo 1

3169 Palabras
  Años atrás — Eva prepara todo que ya es la hora, llama al Doctor — Le dice un de las mujeres de limpieza a Eva la empleada de confianza de la Señora Cristina Butt quien está embarazada y acaba de romper fuente. Eva va en busca del teléfono para llamar al Doctor y avisar lo que ocurre. La señora Cristina Butt decidió dar a luz en su casa ubicada en Pasific Heights uno de los barrios más opulentos y gran belleza arquitectónica llena de mansiones. Quiere dar a luz en su casa porque, aunque está feliz mente casa con el Deret Brutt el dueño de una famosa cadena de supermercados este pequeño milagro no es de su sangre. La señora Cristina se enredó entre los brazos del Señor William Pritzker quien es dueño de Hoteles e inversionista y se conocieron en veladas para millonarios, todo iba bien hasta que se enteró de que su pequeña y fugaz aventura le dejé un regalo para toda la vida. Aunque engaño al señor Deret diciéndole que era suyo, él le creyó y están feliz de tener a su primer heredero, pero la Señora Cristina no planeaba lo mismo, llevo su embarazo a término, pero sólo para deshacerse de la creatura a penas nazca por eso su parto será en casa y ya tiene todo planeado junto al Doctor para hacerle creer al señor Deret que el infante falleció al nacer y así ella quedar libre de errores. El parto no fue fácil Eva fue testigo del trabajo exhaustivo que hizo Cristina apara dar a luz a una grande, hermosa y saludable niña a la cual no quiso ni conocer. Apenas nació dijo — Eva ya llévate, ya sabes qué hacer con ella y ni un apalabra de esto Eva envolvió a la bebé recién nacida quien lloraba sin consuelo y se la llevó. Según lo planeado era dejar a la niña en un albergue de niños huérfanos y así olvidarla para siempre, pero Eva al llevar a esa pequeña e inocente creatura en brazos libraba una batalla interna entre hacerlo y no hacerlo. Eva no ha tenido la dicha de ser mamá y ve como alguien que si puede desea desaparecer a su hijo como si fuera basura, mientras va en camino al albergue de niños siente dudad y malestar. Llega al albergue y deja al bebé es una canasta, toca las enormes puertas de madera que tiene el albergue y sale corriendo a su auto. Eva vive con este secreto desde ese día, sabiendo que dejó abandonada a una criatura indefensa  CAPITULO 1 Voy tarde a la Universidad por qué mi mamá salió apresurada hoy y olvidó sus pastillas patillas para la tensión y dónde trabaja no se las darán. Me toma tiempo llegar desde South of Market a Pasific Heights, cuando entro a este barrio siento que estoy en otro mundo, hay muchas mansiones victorianas por doquier y abundan las boutique famosas. Es un barrio de gente muy adinerada y mal educada en mi opinión ya que por tener dinero muchos piensas que no es necesaria la educación. Llegó a la mansión dónde trabaja mi mamá, es ama de llaves desde que tengo memoria. Bajo de mi auto y tocó la puerta del vigilante ya que hay que anunciarse para que dejen pasar, desde aquí a la mansión hay como un kilómetro de distancia, lleno de árboles y vasta vegetación verde es hermoso no lo voy a negar. — Buenos días Señor Marc — lo saludo, es el portero desde hace diez años así que me conoce — Buenos días Madison ¿Qué dejo tú mamá? — Me pregunta de inmediato, sabe que sólo vengo a traerle algo que olvidará mi mamá. — Sus pastillas y ya le tocan — Le aviso Él toma su teléfono, marca, habla y cuelga — Ya viene — Me indica y la espero En cinco minutos llega y me gruñe — ¿Por qué no estás en clases? — Porque que alguien olvidó su medicamento y es algo de vida o muerte — Le respondo mientras se las pasó — Está bien, gracias ya vete a clases. Vas tarde de seguro — Me sigue diciendo molesta — Si también te amo, estoy a tu orden. Chao, creo que también sufres de azúcar — Le digo mientras me subo al auto y me refiero a la azúcar por su mal humor. Las personas que tienen algún trastorno en el azúcar tienden a estar de mal humor en las mañanas, es ocasional y siempre se debe a la subida de glucosa en su sangré. Arrancó y me voy a clases. Estudio en la Universidad de California aquí en San Francisco estoy en el último año de medicina, tengo 23 años y soy hija única. Mi madre es la mujer mal humorada a la que le lleve las pastillas y se llama Eva. Aunque sea así y tenga un mal genio sé que me ama y no quiere que pierda mis clases, además, ya me voy graduar y el estrés es más fuerte. Soy Madison una chica sencilla, amable, alegre, despreocupada y soñadora. Si hablamos de mi cuerpo soy rubia, con ojos grises y de piel muy blanca a veces creo que la palabra es "pálida" soy delgada con más trasero que busto, pero soy feliz con lo que tengo. Vivo con mi mamá y con mi tía Valentina hermana de mi mamá, no conocí a mi papá ya que falleció cuando yo tenía dos años así que no lo conocí. Mi mamá y mi tía han hecho de todo para brindarme una excelente educación y lograron que cumpliera mi sueño de asistir a la universidad. No me quedo en el campus porque vivo cerca y tengo un pequeño auto que me lleva y trae. Mi madre trabaja duro en esa gran mansión soportando a su jefa una señora de la alta sociedad que no sabe ni bajar el agua de su retrete porque baja automático, pero gracias a ella tenemos dinero para pagar alquiler, comer y pagar mi universidad. A pesar de todo mi vida es buena, vivo en un buen barrio y tengo un techo así que lo demás viene en camino. No tengo novio, los chicos solo se acercan para sexo y en mis planes no está eso aún, si tengo curiosidad, pero no es lo primordial. No quiero llegar a tener un embarazo no planificado y echar mi carrera a un lado para cambiar pañales, no son mis planes así que por ahora los chicos están en un segundo plano. Mi mamá está feliz con eso ya que me quiere ver graduada y que pueda tener una vida mejor, ella no termino su carrera porque no tenía como pagarla así que le tocó trabajar y trabajar para vivir y hasta ahora sigue trabajando para poder tener un techo. Aunque no me gusta dónde trabaja, la Señora Cristina Butt es muy prepotente y se cree lo mejor del mundo, trata mal a sus empleados y varias veces he ido a reclamarle su comportamiento hacia mi madre, lo hago cuando la encuentro llorando inconsolable en la casa y cuando sé que es por culpa de ella siento que me hierve la sangre y voy hasta su casa a reclamarle por eso mi mamá no le gusta verme allá, no soy bienvenida a esa casa y me vale un pepino lo que piense la señora estirada de mí. Cuando llegó corro y entro al aula — Buenos días permiso ¿Puedo entrar? — Le pregunta a la profesora — Llegas media hora tarde, espera mi próxima clase con el otro grupo. Sabes que nadie pasa si llega retrasado Madison — Me dice la profesora con mala cara Me doy media vuelta y me voy. la profesora de cálculo y es muy arisca. — Hoy definitivamente no es mi día — Pienso mientras me voy a la cafetería. Me entretengo leyendo una novela de misterio que me regaló mi mamá y se me va el tiempo rápido — Hola, te bateo la profesora ¿no? — Me pregunta Megan es mi amiga y compañera de clases desde el primer año — ¿Tú qué crees? — Le digo y arqueo una ceja — ¿Por qué llegaste tarde? Nunca llegas tarde a su clase — Me pregunta extrañada — Mi mamá olvidó sus pastillas así que debo llevarlas — Le cuento porque me demoré — Wow entonces llegaste temprano, tú mamá trabaja retirado — Me réplica y es cierto, pero bueno eso no lo entendería la profesora y ya perdí la clase. Mientras ella me habla me le quedó viendo a un chico que desde hace un tiempo a llamado mi atención se llama Aiden creo y cursa también el último año de medicina, no me lo eh topado en ninguna clase, pero llama mi atención — Tierra llamando a Madison — Me bromea Megan Dejo de mirarlo y le sonrió — ¿Te trae en la azotea verdad? ¿Cuándo le hablaras? — Me pregunta — ¿Acaso te volviste loca? No le hablaré además ni debe saber qué existo. Se ve que no es cualquier chico mira su ropa es de marca — Le comento — La tuya también, marca china, pero es de marca — Me bromea y nos reímos — ¡Tonta! — Le gruño Comenzamos a reírnos y de pronto recordamos que hay clases — Vamos Madison es la última clase de hoy ¡corre! — Me recuerda y ambas nos vamos de prisa para no llegar tarde. ������������ Luego de un día de muchos pendientes he ir de un lado a otro llegó a casa y encuentro a mi tía cocinando — Hola tía ¿Ya haciendo la cena? — Le pregunto Ella es mi tía Valentina, mi segunda mamá. Ella no tiene hijos a sus 55 años no se ha casado según ella los hombres no son personas. — Hola mi amor ¿Cómo te fue? Ya casi está lista la cena apenas llegué tú mamá cenamos — Me dice — Me fue bien a pesar que perdí la primera clase — Le cuento mientras dejo mis cosas en mi habitación — ¿Cómo así? ¿Por qué? — Me pregunta preocupada — Mami dejo su medicina, sea lleve y llegué un poco retrasada y la profesora no me dejó entrar, pero tranquila que logre entrar con otro curso así que no perdí la explicación — Le aseguro para que esté más tranquila y no preocupe Y llega mi mamá — Buenas, buenas chicas llegué — Nos saluda y me sorprende verla de buen humor — Que bueno que llegas temprano, ya está casi lista la cena. Tomen una ducha y nos sentamos a cenar — Comenta mi tía — Si, hoy la Señora se iba de viaje así que me dijo que podía retirarme a casa, además me dio un bono. Con esto tenemos para tú graduación hija — Me dice sonriente — Hay no, porque no lo dijiste en la cena si era algo importante — Gruñe mi tía desde la cocina Mi mamá no sirve para dar sorpresas ella lo dice y ya — Mamá que bueno, yo estaba pensando tener un trabajo de medio tiempo…. — ¡No! — Me gruñen ambas y ni siquiera me dejan terminar de hablar Las miro, me doy media vuelta y me voy a mi habitación. No me gusta que se pongan así, a veces siento que me quieren tener en una caja de cristal y no me dejan colaborar con nada. Quiero poder ayudar a mi familia, colaborar con algo, pero no hay manera no me dejan hacer nada y eso me molesta. Comienzo a quitarme la ropa para darme un baño y mi mamá entra al cuarto, se sienta en mi cama y dice — Disculpa, disculpa que nos pongamos así, pero solo queremos que te enfoques en tu graduación, en terminar tú carrera y ya luego trabajarás no hay afán. Además, debes ahora dedicarle más tiempo a tus clases para que pases con excelente nota tus últimos exámenes y te pueda ver con tu toga y birrete recibiendo tú título de médico por el que tanto has estudiado — Me habla mientras yo me recojo el cabello para no mojarlo. — Lo sé, pero es que siento que no me dejan hacer nada. No me dejan ayudar, ni colaborar con nada aquí y me hace sentir que no soy parte productiva en la familia — Replicó y me meto al baño cerrando la puerta — Madison claro que lo eres, es sólo que no queremos que tengas distracciones ahora que estás por terminar. Cuando termines tú carrera puedes trabajar y ayudarás amor, pero ahora solo queremos que culmines tus estudios con éxito y seas una excelente médico — Me dice y aún la entiendo no me agrada lo que hacen. Pongo música para no seguir escuchando total seguro en la cena las tendré que seguir escuchando. Quiero terminar ya con esto, a veces creo que ellas necesitan más ese título que yo y hay momentos en qué quiero desaparecer, pero no creo que sea justo para ellas, amo mi carrera y lo que escogí como profesión, pero ellas a veces me presionan mucho y hay veces en que como la amo la odió. Aunque nunca me ha faltado nada, no siento que he disfrutado mu juventud. Todo lo UE llevo de vida lo he pasado estudiando, no sé qué es una salida de amigos, o una salida de noche a un bar, a tomar, con un pretendiente o un novio. Toda mi vida ha sido estudio, luego estudio y más estudio. Se que es importante, pero no lo es todo. Hay días en que quiero ser como mi amiga Megan ella si tiene más libertad, sale con chicos y no ha descuidado su carrera. Sus padres le dan la confianza y la libertad de disfrutar su juventud. Termino mi baño y siento mi ánimo en el piso. Me siento triste, deprimida y sola. Me visto y salgo a cenar en contra de mi voluntad. Apenas me siento comienzo a servir mi comida y mi mamá comienza a decir — ¿Hija nos disculpas? No quiero seguir con esta conversación que no me llevará a nada así que respondo — Si, pero ya no quiero escuchar más nada sobre trabajo, estudios, ni graduación. Quiero comer en paz — Le digo y comienzo a comer Ellas se miran y sé que no les gusto lo que dije. — Madison ¿Qué te sucede? — Pregunta mi tía Insisten en hace que diga cosas que no quiero decir ahora — Nada, de verdad no quiero hablar ahora solo quiero comer y si no se puede prefiero irme a dormir ahora mismo — Le advierto — No, come tranquila — Me dice mi mamá Cenamos en silencio, uno casi incómodo. No quiero hablar, no quiero decir nada ya que siento que si continuamos con esta discusión saldrán palabras nada bonitas de mi boca y no quiero eso. Ya que diré exactamente lo que pensé hace unos minutos en el baño y las lastimarte. Por lo tanto, no diré nada, no quiero terminar pidiendo disculpas por decir lo que siento y pienso. Terminamos de cenar y ayudo a recoger los platos para luego irme a mi habitación, sólo quiero dormir y olvidar todo lo de hoy. Me encuentro en la cafetería del campus, mientras reviso mi teléfono se me caen unos libros mientras los recojo unas manos me ayudan, al mirar de quién son me topo con unos ojos marrones claros almendrados que me miran fijamente y unos labios gruesos q me hipnotizan — ¿Lees novelas de suspenso? — Me preguntan esos labios sensuales — Si, me gustan — Respondo con timidez Para mí sorpresa quien me ayuda es nada más y nada menos que Aiden — Hola mucho gusto soy Aiden Butt, desde hace tiempo te he visto, pero al parecer soy un poco invisible para ti — Me dice y eso me deja sin habla — ¿Invisible? — Me repite mi inconsciente — Creí que la invisible era yo— Resoplo mientras recibo los libros — ¿Cómo alguien tan perfecto puede ser invisible? Es imposible, pero gracias a qué se cayeron tus libros te pude hablar ¿Eres Madison no? — Me pregunta Y me sorprende saber que sí conoce mi nombre — Si soy Madison Rodríguez, un placer — Le digo mientras le doy la mano — El placer es mío Madison, espero verte pronto. No me quedo porque ya voy retraso a clases, pero te debo un café — Me dice mientras se va a clases Sólo sonrió como tonta al verlo irse — ¿Amiga y que fue eso? — Me pregunta Megan y salto del susto que me acaba de pegar no sabía que ella estaba cerca — Megan me asustaste. ¿Viste todo? — Le pregunto — Claro que sí, cuando vi que se detuvo ayudarte me quede aquí a ver qué iba a suceder, no interrumpiría esa escena ni loca — Me Resopla sonriente y añade— Cuéntame ¿Qué te dijo? Que emoción — Qué soy un ser perfecto — Replicó — ¿Qué? ¿Te dijo eso? Amiga que emoción y tú de tonta pensando que eras invisible para él, dime ¿te invito a salir o te dio su número? — Me pregunta — No, Ninguna de las dos cosas. Me dijo que espera verme pronto, pero hasta allí — Le cuento — Hay no ¿Por qué no lo invitaste a qué se quedará? Por lo menos para hablar, Madison necesito que seas un poco más ágil, años para que te hable y ahora que te habla ¿Ni un café le sacas? — Me gruñe Si desde hace años me gusta, pero nos soy de la clase de chica lanzada que invita a los chicos a salir, además —Si él estuviera interesado me habría invitado a salir — Le afirmó y añado — Solo fue amable y ya. — No puedo contigo — Resopla mi compañera Megan es más dada a los chicos no le intimida invitarlos a salir si le gusta uno, pero yo no soy así. No puedo perder mi tiempo con chicos ahora necesito terminar mi carrera u mi madre siempre me ha dicho que ellos son una distracción así que no he salido con ninguno a diferencia de mi amiga, aunque creo que son tantos que no los recuerda a todos. Aunque ambas somos lindas también somos diferentes y ella tiene padres más relajados que la dejan experimentar tanto que ha salido con chicas muy varoniles. El respeto por sus gustos, pero no los comparto a mí me gustan los chicos Se que algún día parecerá mi chico especial y no tengo prisa en eso, pero roguemos porque aparezca pronto y no cuando esté mayor ya que tampoco quiero ser monja.
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