— ¡Despierta! — Decía la voz de una chica.
— ¿Qué quieres? — Respondió una voz masculina seguido de un bostezo.
— Papá quiere que estemos presentes en el consejo — Respondió la voz femenina.
Cerró la puerta y un chico se levantó, ese chico era Érick el cual se terminaba de despertar «¿Por qué nos querrá ahí?» se preguntaba en su cabeza. El chico se levantó, tomo un baño y se arregló con un traje azul rey. Salió de su habitación y se dirigió a la estancia principal donde ya lo esperaban.
—¡ Por fin! — Exclamó con molestía una chica del mismo color de piel, mismos ojos, pero con un lunar del lado izquierdo cerca de sus labios.
— ¿Y papá? — Preguntó Érick.
— En el consejo — Respondió la chica.
— Que bueno que ya estén listos — Dijo una mujer al momento de entrar a la estancia.
Los tres salieron de su casa y se dirigieron al consejo. Llegaron a un enorme complejo de estiló antiguo donde al pie de los escalones tenía dos estatus de leones.
Al entrar caminaron por un gran patio rodeado de árboles hasta llegar a una pequeña puerta que daba a un extenso pasillo. Los pasos hacian eco por el pasillo y de un momento a otro cesaron, se abrió una puerta y los invitó a pasar.
— Tomen asiento — Dijo una voz desde dentro de un salón.
Varias personas se encontraban dentro de aquel salón, sentadas sin hacer ruido, en el centro se encontraban 4 sillas donde estaban 4 personas con suma tranquilidad.
— ¡Bien! — Exclamó una de las cuatro personas.
De la silla del centro se levantó un hombre que miró fijamente a aquellos sentados alrededor de ellos. Caminó al frente y con un suspiro empezó a hablar.
— Sé que estos días han sido duros — Mencionó mientras caminaba más al frente — Pero yo les prometí que esta ciudad cambiaría y lo hará — Agregó mientras paraba su caminar.
Todos los presentes miraban en silencio incluidos a Érick y las dos mujeres que lo acompañaban.
— Lo principal que hicimos fue acabar con la plaga de la “ciudad B” — Decía con seriedad — Esa escoria nunca más volverá a manchar nuestro linaje — Decía mientras volvía a caminar.
Tras lo dicho unas leves risas se hicieron sonar dentro de la sala por unos segundos y después todo fue silencio.
— Lo segundo que pasará es... La expansión de nuestra ciudad a ese vertedero que por derecho es nuestro — Mencionó el hombre — Por último quiero decirles que dejaré mi lugar en la silla y dejaré de ser su presidente — Agregó el hombre mientras volvía a la silla.
Todo se volvió murmullos y la cara de los 3 sentados en aquellas sillas se tornó sería y llena de incredulidad por tal noticia.
— Mi lugar lo tomará mi amado hijo... Érick — Dijo señalando a los tres visitantes.
La mujer mayor tomó a Érick y le dio la orden de caminar a su padre y así lo hizo. El joven se acercó lentamente a su padre mientras los demás visitantes seguían murmurando.
— Desde hoy mi hijo Érick Dupont Lefebure se hará cargo como yo lo he hecho por bastante tiempo — Mencionó el hombre.
El hombre señalo la silla vacía y Érick entendió lo que su padre quería decir. Érick se acercó a la silla y la observó por unos instantes para después sentarse en ella. Todos a su alrededor aplaudieron sutilmente ya que no estaban convencidos del todo.
Érick se levantó de nuevo y miro a todos en silencio y alegremente mencionó: “Seré el líder que ustedes merecen y seguirán en pie los proyectos de mi padre, ahora que somos libres de marginados nuestra ciudad irá a las nubes. El futuro es hoy”. La gente aplaudió eufórica mientras un padre veía orgulloso a su hijo.