El día seguía pasando y Emily disfrutaba de la compañía de Rommel o ¿Quizás era más que eso? Pero por momentos los recuerdos de su adolescencia le llegaban de golpe y esta vez no fue distinto.
*Flashback*
Emily y Hanabi llegaron al distrito Shi-bu, ya había caído la noche y todo era completamente diferente, pero para Emily le hacía recordar a Rose y todo lo que le ha hecho hasta el momento.
- ¿Qué hacemos aquí? - Preguntó con temor.
- Es aquí donde te conocí, es un lugar especial para mí - Respondió Hanabi.
Emily quedó pensando en lo que él decía, pero aún así tenía miedo de lo que pudiera pasarle de nuevo.
- Vamos, ya casi empieza la película - Dijo el chico mientras tomaba de la mano a una sonrojada Emily.
La película ya había terminado y ambos regresaban a la casa de Emily. El trayecto igual fue en silencio, pero está vez Emily se encontraba más cerca de él.
Hanabi acompaño a Emily hasta su casa donde la dejo sin antes despedirse de ella.
- Me divertí mucho - Mencionó el chico.
- Igual yo - Respondió Emily con nervios.
- Espero que se repita - Murmuró con una sonrisa.
Emily entró a su casa y se tiró feliz a su cama, no podía creer que por primera vez tenía una cita.
*Fin del Flashback*
Regresó en si y Rommel seguía hablando con ella, hasta que quedaron en silencio y mirándose fijamente. Las miradas lo decían todo, un nerviosismo se hacía presente, poco a poco se fueron acercando hasta que se fundieron en un profundo beso.
Ambos cayeron en el césped verde y debajo de un hermoso árbol de frutos rojos seguían proclamando su amor en un beso lleno de pasión. Lentamente, el beso paso a caricias y poco a poco las prendas fueron sobrando.
Ambos comenzaban a conocer sus cuerpos sin ninguna limitación y sin previo aviso él entró llenándola por completo. Ambos se hundían en éxtasis y placer. El amor los unía en uno solo. El agua de aquella laguna era testigo de lo que ellos dos estaban haciendo y de aquel lazo que los empezaba a unir.
Cayó la noche y ambos seguían amándose profundamente, el tiempo parecía no importarles más.
El reloj marcó la hora de cenar y ambos terminaban en un profundo éxtasis para posteriormente mirarse fijamente sin decir nada más.
Ambos se vistieron y regresaron a caballo al castillo donde Emily entró corriendo rumbo al salón de entrenamiento donde el general Rid ya la estaba esperando.
- Tarde señorita Emily - Dijo el mentor.
- Lo siento - Respondió apenada.
- No importa, debemos empezar - Dijo el general - ¿Lista? - Agregó.
Ella asintió y tomó una de las espadas que ahí se encontraban. Ambos se miraron fijamente y empezaron a combatir.
Emily parecía ser experta para el manejo de la espada y esto impresionó al general Rid que la alentó más.
Seguían y seguían para perfeccionar el ataque y defensa de la joven aprendiz. Con cada choque del hierro Emily miraba el rostro de Erick y se llenaba de furia haciendo que aumentará su velocidad y ataque, y de un momento a otro desarmó al general Rid el cual sólo se limitó a sonreír.
- Estás lista - Dijo el general con una sonrisa.