Fabiola ¿Qué rayo está pasando? Me pregunto mientras disfruto de los labios del hombre que se hace llamar jefe. Aprovecho para tocar sus perfectos pectorales. Son fuertes, ese tatuaje lo hace ver tan sexy, apetecible. Chuito como me haces esto, después de este beso no voy a poder dormir en el mismo lugar que este dios griego. Me lleno de hipocresía y valor para separarme de esa tentación de hombre. Sí, me lleno de hipocresía, porque negar que me lo estaba disfrutando es de un ser hipócrita. Estoy a punto de ser la mejor actriz. — ¿Qué te pasa? —digo empujándolo. Él se limpia su labio haciendo que mi yo interior se babee. Por Dios que hombre. Se trata de acercarme y ponerme a la defensiva, no permitiría que se me vuelva a acercar. —No lo vuelva hacer. —digo dando media vuelta para volver

