Masha Verlos tan sonriente me hace rabiar, miro a Andréi que levanta su copa desde una esquina del gran salón de actividades de la mansión. Todos aplauden ante las hermosas palabras que Yuri dice sobre su maldita y patética novia. No sé qué paso con el plan, Kathia se marchó sin decir palabra y yo quedé estupefacta cuando los vi entrar tomados de la mano. ¿Esa maldita no pensara dejarlo por nada del mundo? Yuri no es hombre de ser fiel, si una mujer bonita como Kathia le coquetea va a aprovechar para llevarla a la cama. Miro a todos están sonrientes, Yuri de despide con la tonta excusa que están cansados por el viaje. No sé dónde se metieron el fin de semana, solo supe que él ya compró casa para ir a vivir con ella. Tantos años seduciéndolo no sirvieron de nada, a mí ni una costosa pren

