Megan se encontró con Victoria y Grace en la entrada, apenas tenía ánimos de entrar, se llevó la mano al hombro cuando dejó su mochila en los vestidores, aún le molestaba. –¿Estás bien? –le preguntó Victoría. –Si. –Solo espero que no estés así en el entrenamiento –comentó Grace. Las tres salieron al gimnasio, empezaron con el calentamiento y se dividieron los equipos de los chicos y chicas, cada uno tenía un entrenador, el juego de las chicas comenzó con las indicaciones de su entrenadora, pero conforme el tiempo pasó Megan no jugaba bien, sus movimientos eran lentos y en ocasiones perdía el balón contra el otro equipo, el silbato sonó cuando ella perdió el equilibrio y su oponente se llevó el balón. –¡Pierce! ¡A la banca! –¡Estoy bien! –se levantó de inmediato para seguir jugan

