Un años después... Víspera de Navidad... Elizabeth sintió el cálido cuerpo sobre ella que la obligó a moverse, se resistía a salir de esas gruesas sábanas porque cualquier pequeño movimiento la exponían a la fría mañana de invierno, sintió una mano rodear su cintura y bajar hasta sus glúteos. –Hace frío –se quejó. –Lo sé –respondió Robert metiéndose entre su cuello aspirando el aroma de Elizabeth –. ¿Tienes hambre? –No –mintió ella –. ¿Y tú? –No. –Estás mintiendo –lo acusó. –Tu igual –se defendió. Ella se acercó aún más y Robert lo tomó como una invitación así que comenzó a besarla metiendo la mano de su ropa. –Debemos ir a comer y preparar todo para ir a casa de Cloe, la cena será mañana. –No iremos –murmuró Robert. –Si vamos a ir –sonrió ella. –Podemos ir o quedar

