Maratón 1/3 Pavel. Reconozco que perdí la paciencia con la Venezolana y me arrepentí de haberle dado ese ultimátum porque corro el riesgo de que siga negando. Con lo obstinada que es no lo dudo ni por un segundo. Aay Verónica, si supieras que independientemente de tu respuesta no te dejaré ir. Eres mía, te guste a ti o no. Y cuando yo decido algo así será. Anoche la ví tan cansada y confusa que me dió remordimiento porque sé que es por mí culpa. Es normal que tenga miedo y que no confíe en mi. Le he hecho muchas cagadas. Pero prometo no volver a hacerlo. No prometas cosas que no cumplirás. Aprieto la mandíbula con disgusto porque a veces mi conciencia me lleva la contraria y me frustro. Bueno no es a veces, es todo el puto tiempo. Antes de aceptar mis sentimientos por la Vene

