―Aquí tiene, que lo disfruten ―dijo con una sonrisa, volviendo a salir tan rápido como llegó―. Elizabeth fue a servir nuestra comida, justo a tiempo para “Z Cars”. El vicario gritó su agradecimiento a la figura que se estaba alejando y fue a buscar al Obispo, todas sus preocupaciones sobre su amistado con su ama de llaves desaparecieron de forma temporal. ―¿Ha comprado en ese local de pescado y papas antes? ―preguntó el Obispo Honeywell, clavando su tenedor en la masa y frunciendo el ceño. ―Sí, una vez ―admitió Archie, inclinándose para oler su trozo de pescado―. Pero debo admitir que el bacalao que comí la última vez no sabía así. Algo terroso, ¿no? ―Mmm ―murmuró su compañía, usando sus dedos para sacar algo―. También bastante espinoso. ―Lo lamento tanto, me disculpo, su Gracia. ―No

