Hana meses después Suspiro mientras veo a la pequeña niña en mis brazos, todo en ella me recuerda a él. Sonrió con tristeza al pensar en Jax, mi pequeña Margaret no tiene la culpa de nada, ella se ha convertido en la luz de mi vida. La protegeré como sea. Beso suavemente su pequeña cabeza. La acuesto en su pequeña cuna mientras me preparo para el trabajo. Normalmente la dejo con mi vecina, es una adorable anciana y ella me hace el favor de cuidar a Margaret mientras trabajo. Escucho como tocan la puerta principal, salgo despacio de la habitación de mi pequeña tratando de no hacer mucho ruido no quiero que se despierte ya que eso le podría causar problemas a nuestra vecina. Al abrir la puerta encuentro a la única persona que no quería ver en mi vida. —¿Qué haces aquí? —Frunzo el ceñ

