Despierto asustada de una horrible pesadilla... Me senté de golpe en la cama y me arrepentí, el dolor en mi vientre bajo es horrible. Llevé mi mano derecha acariciando la zona para calmar el dolor, gemí de dolor y lágrimas brotaron de mis ojos.
Suspiré varias veces y al fin pude levantarme de la cama, caminé hasta el baño hice mis necesidades y me duché, luego fuí al closet y toda la ropa que hay aquí es de mi talla, es nueva lo que me hace dudar de si el la compró para mí o si ya tenia dueña.
Vestí ropa cómoda un short y una blusa de tirantes y salí de la habitación en busca de Nana.
-Que haces aquí perra- me volte para ver de donde provenía esa voz, hay una chica al parecer del servicio de unos 23 años y me mira con odio. Observé todo el salón y solo estábamos las dos. Espera.
-Me hablas a mí? - pregunté, no la conozco de hecho no conozco a nadie del personal, solo conozco a Nana.
-A caso vez otra zorra aquí? -preguntó de vuelta.
-No me conoces para insultarme.- dije.
-No tengo que conocerte para saber que clase de mujer eres- me miró con asco - Eres una puta arrastrada que te le metiste por los ojos a Matt para sacarle dinero, pero al parecer tu plan salió mal - rió -ya que te tiene a la fuerza.
-Tu no sabes nada- lágrimas salieron de mis ojos, me odio por ser tan débil.
-Uuui la pobre niñita inocente se ofendió- se burla- No sabes cuánto te odio.
Salí corriendo no quiero seguir escuchandola, abrí la puerta principal y corrí a lo que parece un jardín. Choqué con un cuerpo, miré y era un muchacho más o menos de 20 años.
-Esta bien señorita?- preguntó.
-Yo.. Si... Eso creo.- Seguí caminando y me senté bajo un gran árbol, escondí mi rostro en mis piernas y lloré.
-Te puedo ayudar en algo- es el chico de hace rato. Sorbo la nariz y negué.
-Nadie puede ayudarme- murmuré. No dijo nada y se marchó.
-Lucero por Dios estaba preocupada por ti, no te encontré en toda la casa- habló Nana caminando hacia mi. -Ven cariño no as comido nada, Matt está por llegar y si te encuentra aquí se enojará- Me ayudó a levantar e íbamos caminando devuelta a la manción en la que me encontraba, ahora que presto un poco de atención en donde estoy me doy cuenta de que estoy en una casa enorme.
-Que haces aquí afuera- me congelé al escuchar esa voz.
-Yo queria salir a caminar- se acercó a mi y mi respiración estaba acelerada.
- Vestida así? - dijo apretando la mandíbula.
No dije nada sólo lo miraba asustada y el me miraba enojado, agarró mi muñeca y me condujo hasta la casa. Cuando entramos a la habitación me tiró al suelo.
-Quieres comportarte como una ramera?- gritó y pateo mi estómago dejandome sin aliento, volvió a patearme y gemí de dolor.
-Basta- hablé sin fuerza, me levantó del suelo y me tiró a la cama quitando mi ropa nuevamente.
-No por favor no- le suplicaba pero era imposible.