53. Raquel López. La cena ha transcurrido como se esperaba, entre miradas coquetas entre Max y Julia, y luego besos fogosos, me ha tocado ser el violinista de la velada. Luego de cenar, me fui lentamente levantando de mi silla, hasta despedirme de ambos, pero claro, estaban ocupados en otros asuntos, y yo, claramente estaba de sobre. Me marché sin que lo notaran pero estoy seguro que me lo agradecieron en el fondo. Y estoy de vuelta ahí, volviendo a mi vida bohemia. Con las manos en los bolsillos y sin limusina que se encargue de llevarme o traerme de tal o cual lugar. Esa misma noche vuelvo al Shadow Moon. Todo está genial, todo de maravilla. Elijo esta vez la barra. —Un martini —le pido al barman de turno. Y luego brindo a solas. Está bien así. Como dije antes, la vista es de lo m

