CAPÍTULO 51 ANA SOFÍA: Sus suaves labios rozan los míos, con ternura, nos tomamos el tiempo necesario para recorrer cada milímetro de nuestras bocas. Su respiración entre cortada, su sabor es tan dulce, pero el momento mágico que formamos se acabó por una voz chillona. — ¡Max! Nos separamos con mucha dificultad, en estos momentos solo quiero matar a Raíza por interrumpir, ahora no hay nada que me detenga. — ¿como me haces esto?, no te bastó matar a mi hijo, ahora también quieres matarme a mi... — Raíza... Entiende, de una vez, no te amo, amo a Ana y siempre lo haré... — confeso más. Quería saltar de alegría, por lo que dijo, pero me mantuve serena viendo como reaccionaba Raíza. — pero... yo te amo, más que ella, yo nunca te deje, en cambio ella si, al menor descuido e

