EPÍLOGO ANA SOFÍA: Ser feliz es un sentimiento hermoso, pase por muchas pruebas para llegar a este lugar, viendo correr a mi niña hacia mis brazos. Para luego abrazar a su hermano, quienes se aman demasiado. La felicidad se completó, no puedo pedir más, Max a mi lado, mis hijos conmigo, viviendo en otro lugar donde nadie me pueda ordenar el que hacer, el que ponerme, o el si puedo o no sentirme alegre. Mi vida ya no va más gobernada por otro ahora es un nuevo comienzo, lleno de esperanza y fe en que un futuro llegó de regocijo, alegrías llegará. —¿Ana, estas lista?—llamó mi atención Max, quien carga en brazos a Zaid, ya que Zaida aún no lo soporta. Zaida esta en todo su derecho a tratarlo así, quizá se siente lastimada por no tener padre y de la nada aparezca uno. Así entre sonrisa
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