CANTO XXXI

907 Palabras

CANTO XXXI Bajo la forma, pues, de blanca rosa, se me mostraba la milicia santa, que con su sangre Cristo hizo su esposa. Mas la otra, que volando mira y canta al esplendor de Aquel que la enamora, y a la inmensa bondad que la levanta, cual multitud de abejas que se enflora, una vez y otra vez torna afanada donde su miel dulcísima elabora, a la gran flor bajaba, engalanada de tantas hojas, resurgiendo arriba, allí donde su amor tiene morada. Eran sus rostros como llama viva, sus alas de oro, y lo demás tan blanco que ni la nieve a tal blancura arriba; y al descender así, de banco en banco, esparcían la paz y los ardores de Dios, batiendo el ala por su flanco. Aunque interpuesto, encima y entre flores, y el Punto, aquél, la multitud volante, no interceptaba vista ni esp

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