CAPITULO 28

1073 Palabras

Octubre 2015 Estoy cansada. Agotada de cuerpo y mente. No hay ungüento que pueda ponerme para doblegar el dolor de mis músculos, ni crema para disimular los continuos moretones. Los más nuevos aparecen sobre los que ya estaban desapareciendo. Mi cuerpo da pena debajo de ese amasijo de colores, un claroscuro de verdes, amarillos y violetas. Son las seis de la tarde cuando la puerta principal del departamento se abre. Por la hora, sé que esta noche tendré un descanso, porque no está tomado. Escucho el sonido de los trastos, un chorro de agua y luego el olor a girasoles impregna el espacio de la habitación, cuando un ramo inmenso, demasiado para el pequeño jarrón que escogió, es colocado en la mesa de noche, donde aún se encuentran los chocolates de ayer. —Deberías dejar de gastar tanto

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR