03 de Noviembre de 2015 Dicen que las mujeres tenemos un sexto sentido para saber cuándo nos mienten. Siempre pensé que era falso, pero cuando Dominic llegó a casa borracho, y se tumbó como de costumbre en la cama, una pequeña voz, desconocida para mí, me susurró que revisara su teléfono. Le di unos pequeños golpes para determinar el grado de sueño y cuando comprobé que estaba dormido en profundidad, tomé su celular y di un rápido vistazo a sus aplicaciones y me detuve en sus mensajes. La bandeja de entrada estaba vacía, pero la de salida estaba intacta. Una serie de mensajes al mismo número desconocido me llamaron la atención. Los primeros eran simples, comunes, pero fue único el que me confirmó lo que venía sospechando. *Yo también te amo Ida, lo sabes, pero no puedo irme un fin de

