Mayo 2015 — Te vas a caer.— El brazo de Dom me sujeta con firmeza para que el bamboleo del alcohol que corre por mi organismo no logre su principal objetivo: tumbarme. Todo me resulta borroso y gracioso. Así que no paro de reír y no sé por qué me río, pero me río de que me río. ¿Tiene sentido? Espero que sí, porque no puedo parar de reír con cada tropiezo. — Te amoo— arrastré la última letra al compás de mi mareo; sin embargo, Dom me sonríe. — También te amo y te amaré más si logras llegar sin ningún golpe a la casa. — No me voy a caer — y volví a tropezar— ¿Ves? — Sí, ya veo. Igual te sujeto. Esa noche de tequila me afectó. Estamos solo a un par de cuadras de la casa y ningún taxi accedía a llevarnos en cuanto veían mi estado. Así que aquí vamos: caminando. Bueno, Dominic va caminan

