Los años pasaron rápidamente y yo me acostumbre a la salvaje vida que mi maestra llevaba. Aunque yo seguía teniendo un débil cuerpo humano, siendo dependiente del calor de una fogata y la comida no cruda, maestra nunca dejó de enseñarme y cuidarme. La vida era cruel, pero mucho menos triste que en el campo con mis padres. Tengo la sensación que nunca me buscaron. Un día, un gran dolor de cabeza me atacó, llegando a desmayarme en medio de la cueva. Estaba agradecida de caer rendida adentro de mi hogar por lo menos. Pude recordar.....TODO. Exactamente todo, y en ese momento sentí grandes nauseas. ¿Donde estoy? ¿Quién soy? En mi vida pasada, fui un hombre. No, mas bien una mujer en el cuerpo de un hombre. Desde pequeña me dijeron "los chicos no les gusta el rosa", "los chicos no deberí

